
La Federación de Enseñanza de USO La Rioja ha denunciado la situación térmica que están viviendo algunos escolares en centros educativos de la comunidad, con aulas que ya a primera hora de la mañana registran temperaturas cercanas a los 30 grados.
Este viernes, 29 de mayo, a las 9:07 horas, un aula de Logroño alcanzaba los 28 ºC, con una humedad relativa del 38 %. Para USO La Rioja, estos datos evidencian un problema que ya no puede considerarse puntual: el cambio climático está teniendo consecuencias directas en las condiciones de trabajo y aprendizaje dentro de los centros educativos.
Desde la organización recordamos que el Real Decreto 486/1997, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, fija para los trabajos sedentarios —oficinas, despachos o atención al público— una temperatura entre los 17 ºC y los 27 ºC. Sin embargo, en las aulas conviven diariamente alumnado, profesorado y personal de administración y servicios, en muchos casos con grupos numerosos y con menores especialmente vulnerables a las condiciones térmicas.
El secretario general de la Federación de Enseñanza de USO La Rioja, Alejandro Vesga, considera que “cuando hablamos de niños, niñas, adolescentes o jóvenes, debemos considerar por analogía su pupitre y su aula como su puesto de trabajo”. Vesga subraya, además, que “con estas temperaturas es normal que los chicos estén agotados en el colegio”, ya que el trabajo escolar exige atención, memoria, comprensión y esfuerzo intelectual continuado.
USO La Rioja advierte de que las altas temperaturas afectan directamente al rendimiento cognitivo. Diversos estudios de ergonomía señalan que, cuando el cuerpo debe dedicar recursos a termorregularse, disminuyen la concentración, la memoria de trabajo y la agudeza mental. A partir de determinados umbrales de calor aumentan la fatiga, la irritabilidad, los errores y la dificultad para mantener la atención.
La situación no es homogénea en todos los centros ni en todas las aulas. Por ello, desde USO La Rioja pedimos flexibilidad a la Inspección educativa para que el profesorado pueda adaptar la actividad diaria a la realidad térmica de cada grupo y de cada espacio.
Al mismo tiempo, exigimos a la Administración que afronte esta emergencia con medidas presupuestarias reales en los centros educativos sostenidos con fondos públicos. Entre ellas, la instalación de sistemas de climatización, la mejora de ventanas, el aislamiento térmico de aulas y edificios, y cualquier otra actuación necesaria para garantizar condiciones dignas de trabajo y aprendizaje.
Para USO La Rioja, la climatización de los centros educativos no puede seguir tratándose como una cuestión secundaria. Es una necesidad de salud laboral, de equidad educativa y de protección del alumnado.
