La U.S.O. nace a finales de la década de los años 50, en el momento en se inicia una industrialización que desbordando los núcleos tradicionales -Cataluña y País Vasco-, se expande por casi toda la geografía hispana. Este desarrollo comporta el éxodo del campo a la ciudad, del agro a la industria, y de millares de españoles a Europa y América.

 

La U.S.O. nace como necesidad y como respuesta. Necesidad, por cuanto que el desarrollo industrial de aquella época implicó también romper el intervencionismo totalitario del estado, lo que se tradujo en dar un cierto margen de liberalización a las relaciones laborales con la negociación de convenios colectivos que suponen en ese momento una estrecha puerta de entrada por la que los trabajadores pueden empezar a tomar conciencia de sus intereses comunes, de su fuerza, del imperativo de crear organizaciones que les aglutinen y les representen. Como respuesta, a los retos de una determinada situación: falta de libertades, obligatoriedad y verticalidad sindical, retos planteados por la mejora en las condiciones de vida y de trabajo, y retos planteados por la exigencia de encontrar nuevas plataformas de expresión y organización democráticas frente a la incapacidad de las organizaciones tradicionales ancladas en los esquemas de los años 30 y dirigidas desde el exilio. La U.S.O. nace de las nuevas generaciones de jóvenes trabajadores, siendo la primera organización sindical democrática del nuevo movimiento obrero surgido en la postguerra.

 

La Carta Fundacional de la U.S.O., aprobada y publicada en 1.961, recoge la identidad genuina de la U.S.O., los valores de fondo que inspiran su concepción del sindicalismo y la razón de ser de su nacimiento para construir con los trabajadores un futuro distinto y mejor.

 

 

Por ello, la U.S.O. proclama su voluntad de defender de forma cotidiana y concreta los intereses de los trabajadores de todos los sectores y condiciones, doblemente atropellados por un régimen político totalitario y una clase empresarial beneficiaria de ese régimen. Proclama su compromiso de lucha pacífica y sindical hasta alcanzar todas las libertades e implantar en nuestro país una Democracia Plena en el plano político, social y económico. Y proclama su apuesta por un Proyecto Sindical profundamente nuevo y renovador, basado en la Autonomía e Independencia del Sindicato, en el respeto y práctica de la Democracia Sindical y del pluralismo natural de los trabajadores, en el valor supremo de la Solidaridad, y en una voluntad de transformación democrática de las estructuras sociales y económicas.

 

Los casi 20 años que transcurren desde el nacimiento de la USO hasta la instauración de la Democracia en 1.977, es una historia de esfuerzos y sacrificios, pagados en muchos casos a altos precios de represiones, persecuciones, despidos, o cárcel de muchos compañeros y compañeras por defender y organizar a los trabajadores, por avanzar a partir de reivindicaciones y éxitos concretos, por desarrollar una cultura sindical solidaria, por abrir espacios cotidianos de libertad, por implantar el Sindicato en toda España a partir de los núcleos originarios en el País Vasco, Asturias y Madrid. No hay prácticamente una sola lucha o movilización obrera acaecida en la segunda mitad del franquismo que no esté asociada al esfuerzo militante de la U.S.O.

 

Hasta 1975 el sindicalismo en La Rioja era prácticamente inexistente, pues se limitaba a la participación en el sindicalismo vertical o a inquietudes personales inculcadas, en movimientos sociales al amparo de la Iglesia (J.O.C., H.O.A.C., HH.TT., etc.), o por trabajadores procedentes de otras regiones con más actividad industrial, donde la actividad sindical se había desarrollado en la clandestinidad por parte de las nuevas organizaciones obreras : U.S.O. y Comisiones.  Estos sindicatos,  a diferencia de otros, se implicaron en la toma de las U.T.T. –organizaciones de rama del sindicato vertical- participando en las Elecciones Sindicales como doble estrategia para derribar el sistema desde dentro y para penetrar en las empresas y estar en la pomada de las luchas y conflictos laborales.

 

Las últimas Elecciones Sindicales de 1975 celebradas en el seno de la extinta Organización Sindical Española con la nueva Ley Sindical, incorporaron además de sindicalistas mejor organizados en torno a U.S.O. y a Comisiones Obreras, a gente joven, sin compromisos anteriores, provenientes de diferentes movimientos sociales: J.O.C., H.O.A.C., Cristianos por el Socialismo, Hermandades del Trabajo, etc.

 

En el periodo democrático, la USO orienta su esfuerzo y estrategia a lograr las libertades democráticas  plenas y sin exclusiones y garantizar los derechos sociales y económicos y el empleo de la mayoría trabajadora, seriamente amenazados por la profunda crisis económica de 1.973.

 

Un hito importante a destacar fue la constitución en 1976 de la Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS) junto a Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores. Posteriormente la USO ha desarrollado y desarrolla un esfuerzo sincero de diálogo y cooperación para organizar y unir los colectivos sindicales independientes, tan abundantes como dispersos.

 

Fruto de este esfuerzo, la USO se implantó en La Rioja en el año 1.978 tras la integración de la Central Democrática de Trabajadores, a quien a su vez en 1.977 se había unido la Asociación de Trabajadores Riojanos creada a inicios de ese mismo año.

 

Por la Democracia y por los contenidos de justicia social y de solidaridad con la misma, la USO ha participado sin reservas en las grandes movilizaciones de estas décadas, tanto en La Rioja en la histórica huelga del Metal de 1978 y las huelgas sectoriales y de empresa más importantes, como en las protagonizadas junto al resto de CC.AA: el 12 de noviembre de 1.976 por las libertades plenas y por una solución negociada a la crisis, movilizaciones de los años 82-85 por reconversiones industriales negociadas, el 20 de junio de 1.985 contra el recorte de las pensiones, el 14 de diciembre de 1.988 por un reparto justo de los beneficios del crecimiento económico, movilizaciones de los años 91-92 contra la desertización industrial y por políticas reindustrializadoras, el 28 de mayo de 1.992 contra el recorte del subsidio de paro, por la convergencia social con Europa y por una regulación constitucional de la huelga, el 27 de enero de 1.994 por una alternativa negociada a la crisis y al paro, y contra los contratos basura de aprendizaje y el despido libre de la llamada “reforma laboral del Gobierno”, la campaña por las 35 horas semanales de jornada en 1998, o el 20 de Junio del 2002 contra el recorte de prestaciones de desempleo, desaparición de los salarios de tramitación o derogación del PER, además de participar en todas las euromanifestaciones convocadas por la Confederación Europea de Sindicatos de la que asimismo la USO forma parte.