Este mes está siendo otro agosto negro en lo referente a violencia machista. El año pasado ya se utilizó ese adjetivo para alertar del aumento de asesinatos por violencia machista que se registraron en el mismo mes. Este año, algo ha vuelto a fallar y veintiséis mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas. La mayoría, tan sólo en cuatro ocasiones, no habían denunciado a su agresor.

El aumento de los casos de violencia machista durante los meses estivales es algo que debe hacer reflexionar a los distintos gobiernos y tomar medidas eficaces al respecto, no sirve conformarse con la tendencia a la baja de los últimos años y seguir sin abordar el problema como una prioridad.

Según datos de la ONU, España ha pasado de ser la abanderada en políticas de género y contra la violencia machista a estar casi a la cola europea. La excusa de la crisis ha servido al gobierno central y a distintos autonómicos para recortar en la prevención e intervención contra la violencia machista y las consecuencias, desgraciadamente, se tiñen de sangre, luto y dolor. Son ya veinticuatro en 2015 los menores huérfanos por esta barbarie.

Es nuestro país uno de los que menos denuncias realiza por violencia machista, ello no implica que sea uno de los países que menos violencia de género tenga, sino en el que las víctimas tienen más miedo a denunciar, bien por el agresor, las consecuencias personales que no contempla proteger el sistema o porque se sientan desprotegidas por las fuerzas de seguridad o la sociedad en general. Es relevante el hecho que tan sólo dos de las víctimas pidieran medidas de protección.

Por Comunidades, Andalucía es la que más casos presenta (6), seguida de Cataluña (4) y Comunidad Valenciana (3). Además, debemos reflexionar sobre el hecho de que el entorno de la víctima sigue sin denunciar los casos de violencia machista (tan sólo dos casos en este 2015), como sí ocurre en otros países europeos, evidencia de que la sociedad sigue percibiendo esta materia con cierta laxitud o permisividad contra el agresor.

Además, durante 2015, 8 niños y niñas también han sido víctimas de la violencia machista. Este número de menores asesinados a manos de sus padres y encuadrados dentro de violencia machista, es muy superior al registrado en años anteriores.

Alarmante también es el aumento de víctimas jóvenes y los resultados de las encuestas recientemente publicadas al respecto, trece de las víctimas de este año eran menores de 40 años. ¿Qué está pasando para que la juventud recree patrones y conductas nada propias del S.XXI?, ¿qué está fallando en el sistema educativo y la sociedad para que las jóvenes sigan con roles de sumisión y cierto grado de aceptación ante la agresión?. Ese tipo de comportamientos son la semilla de la violencia machista del mañana, una semilla que se está alimentando día a día y que desde las instituciones deberían tomar como señal de alarma. Actitudes tales como controlar el móvil o la ropa, vistas con normalidad por un alto porcentaje de la juventud, son comportamientos machistas que lo único en lo que desembocan es en una violencia de género en el que la supremacía patológica del varón sigue latente.

Desde USO reclamamos que a nivel estatal y autonómico se legisle contra la violencia machista de manera urgente y contundente, que se apueste por políticas que acaben de una vez por todas con esta lacra, con medidas de sensibilización, de formación, prevención e intervención y de coordinación de todos los servicios sociales y policiales implicados en esta tarea.

Basta ya de violencia machista: es tarea de todos.

016 teléfono de Atención a la víctima