Mientras el Gobierno sigue instalado en la propaganda que nos anuncia la buena nueva de la “luz al final del túnel”, la realidad se impone con inusitada dureza día a día y decisión a decisión adoptada por el Ejecutivo. Hoy los ciudadanos vamos a sufrir un nuevo golpe a nuestro presente económico y a nuestras expectativas de futuro merced a la decisión de congelar el Salario Mínimo Interprofesional y el IPREM.

Es la segunda vez que lo hace en esta legislatura. En 2013 fijó una revalorización del SMI del 0,6%. La tasa de inflación se situó en el 0,2% en noviembre, tras el efecto escalón de la subida del IVA del pasado año. No obstante, durante la primera mitad del año los precios llegaron a experimentar una subida superior al 2% interanual. La USO recuerda que el SMI en España es uno de los más bajos de la UE.

La congelación del Indicador Público de Rentas con Efectos Múltiples (Iprem), es también muy grave ya que este índice que se utiliza como referencia para la concesión de becas, ayudas, subvenciones o el subsidio por desempleo…

La USO considera que estas medidas, sumadas a la pérdida general de poder adquisitivo que venimos padeciendo como consecuencia de la aplicación de la reforma laboral en combinación con el aumento de la carga fiscal, son inaceptables, van a suponer aumentar los niveles de pobreza y el número de hogares en peligro de exclusión.

Una vez más, las decisiones del Gobierno apuntan en la dirección equivocada y se ceban en los más débiles. El factor trabajo continúa devaluándose y es hora de que el ejecutivo empiece a hacer política de Estado enfocada a los ciudadanos y no mirando siempre a los intereses del poder financiero.

Las decisiones de hoy se suman a la del encarecimiento del recibo eléctrico que, sea cual sea la cifra final, no va a paliar sino al contrario, la situación de más de 4 millones de personas afectadas por la “pobreza energética”.